Hasta hace pocos años, la fecha del 12 de octubre formaba parte de nuestra agenda social y cultural bajo el nombre de “Día de la Raza”. Esta conmemoración se remontaba a 1913, cuando se institucionalizó para recordar la llegada de Cristóbal Colón a América en 1492. Sin embargo, con el paso del tiempo, esta fecha ha merecido profundas lecturas críticas para dejar atrás la visión eurocentrista y la crueldad de la conquista y la colonia, buscando reivindicar a nuestros pueblos originarios y a las comunidades que han resistido y construido el país.

El paso hacia la Diversidad Étnica y Cultural
En el año 2021, el Ministerio de Cultura oficializó que el tradicional Día de la Raza pasara a llamarse Día de la Diversidad Étnica y Cultural. Este cambio legislativo e histórico se fundamentó en que el concepto de «raza» ha sido históricamente utilizado para clasificar a los seres humanos, generando falsas jerarquías y exclusiones sociales.
Hoy, naciones de toda Latinoamérica conmemoran este día bajo enfoques de resistencia, pluralidad y diálogo intercultural, reconociendo que nuestra mayor riqueza radica en la pluralidad de voces, saberes y tradiciones.

Una mirada desde nuestra complejidad territorial
Como lo señala el historiador Felipe Arias Escobar en sus reflexiones sobre la historia de Colombia, fechas como esta representan una oportunidad invaluable para mirar nuestro pasado con actitud crítica y desde nuestra propia complejidad. El autor destaca que, a pesar de los contextos violentos, las exclusiones y los colapsos históricos, las poblaciones de nuestros territorios han demostrado una enorme capacidad de reinventarse y renacer económica y culturalmente.

Para un canal como Micay TV, que abraza la tecnología, la educación y los procesos comunitarios, esta fecha es una invitación a:
- Reconocer nuestras raíces: Visibilizar el esfuerzo diario de nuestras comunidades locales por preservar su identidad cultural, su memoria y sus saberes ancestrales.
- Democratizar el conocimiento: Garantizar que las nuevas generaciones tengan acceso a herramientas digitales, fuentes de consulta y medios de comunicación propios para contar nuestra propia historia sin intermediarios, tal como lo plantea el análisis de fuentes históricas y redes de consulta.
Recordemos que la verdadera riqueza de nuestra nación —y de nuestro municipio— se construye día a día desde la unión, el respeto por la diferencia y el orgullo por nuestra herencia multicultural.
